¿Templarios en América? La Cruz de Huatulco

Lourdes Gómez – Huatulco significa “lugar en el que se adora el madero”. Cuenta la tradición que hace cientos de años un hombre vestido de blanco, con barba y cabellos del mismo color, llegó del mar a la playa hoy conocida como la de Santa Cruz, en Huatulco (Oaxaca, México). Traía consigo una cruz enorme y la clavó en la arena, pidiendo a los indígenas que la adoraran. Estuvo un tiempo conviviendo con ellos y después se marchó, nuevamente a través del mar.

Los habitantes de Huatulco siguieron adorando esta Cruz por cientos de años, sacando pequeñas astillas para tomarlas en té o para usarlas como reliquia, porque la consideraban milagrosa. Aseguran en Huatulco que en el siglo XVI el pirata Thomas Cavendish trató de destruirla, incluso prendiéndole fuego, pero no lo consiguió.

En el siglo XVII la Iglesia se empezó a interesar por la Cruz, ya que la práctica de llevarse astillas había adelgazado peligrosamente los maderos. Decidieron dividir la Cruz en tres más pequeñas, llevando una al Vaticano, otra a la Catedral de Oaxaca y otra dejándola en Huatulco. Nadie supo confirmarnos en nuestra visita a Huatulco si la Cruz que hoy día se venera en la Capilla de la Santa Cruz, en la playa de la Santa Cruz, en el mismo lugar donde desembarcó el misterioso visitante, está hecha con la madera de la Cruz original. Guías locales nos dijeron que es una réplica, aunque los cuidadores de la Capilla nos aseguraron que es madera de la original.

Esta pequeña capilla a pocos metros del mar, cada año, durante la Semana Santa y también en el mes de Mayo, en las fiestas de la Exaltación de la Cruz, es visitada por miles de personas que desean tocar el madero, visitantes que son, según nos cuentan, descendientes de aquellos indígenas que tuvieron contacto con el hombre blanco que llegó del mar y les dejó la Cruz.

Hay que seguir investigando porque estamos, quizá, ante una prueba no solo de contactos entre europeos y americanos antes de la llegada de Colón, incluso podría tratarse de la presencia de Templarios en América.

Deja un comentario