Rituales de la Noche de San Juan

Lourdes Gómez -Dicen que es la velada más mágica del año, unas horas en las que se abre un portal entre nuestro mundo y otras realidades. Se trata de la Noche de San Juan, que se celebra anualmente la madrugada del 23 al 24 de junio.

Los orígenes de esta fiesta entroncan con cultos paganos relacionados con el solsticio de verano, evento astronómico que tiene lugar a finales de cada mes de junio y supone la llegada del verano. En el hemisferio norte, este fenómeno marca el momento en el que sol permanece más horas sobre el horizonte, dando lugar, por tanto, al día más largo del año.

Los celtas celebraban con grandes hogueras la llegada del solsticio de verano; y es que prácticamente todas las culturas del mundo han conmemorado esta fecha, efectuando ritos relacionados con la fertilidad. Nuestros antepasados pensaban que quien saltara por encima del fuego durante la noche de San Juan atraería la fertilidad tanto para sí mismo como para los campos; creían que cuanto más celebrasen esta fiesta, mayor sería la cosecha. Además, otra de las funciones de estas hogueras era aportar energía al sol. A partir del solsticio de verano los días comienzan a acortarse, tendencia que se mantiene hasta la llegada del solsticio de invierno. Con el fuego trataban de dar fuerza al astro solar para que se mantuviera potente y garantizara cosechas abundantes.

Con el auge del cristianismo, este tipo de cultos paganos se adaptaron a la óptica católica. Así, la celebración que daba la bienvenida al verano pasó a convertirse en la festividad de San Juan y la que coincidía con la llegada del invierno hoy día la llamamos Navidad. Este dato resulta muy curioso porque, según los Evangelios, seis meses distaron entre el nacimiento de Jesús de Nazaret y el Bautista, el mismo tiempo que separa la celebración del día de San Juan y la Navidad.

Sigue viva la creencia de que en la noche de San Juan se abre un portal entre nuestra realidad y la de los espíritus elementales de la naturaleza. En esta velada, según antiquísimas tradiciones, las Encantadas que viven presas de un hechizo se dejan ver para tratar de romper su encantamiento. Igualmente, existe la creencia de que el agua o ciertas plantas adquieren propiedades mágicas durante esta noche tan especial. Así, en muchas regiones de España aprovechan estas horas para recoger hierbas medicinales o aquellas, como el romero, que se usan contra el mal de ojo; también son tradicionales los baños en el mar o mojarse con el rocío de la mañana antes de que el sol lo toque con su luz.

Cuenta la tradición que las Encantadas sienten predilección por la madrugada de San Juan. Estos personajes mitológicos que gustan de aparecerse por estas fechas son mujeres que nacieron mortales pero en virtud de una maldición fueron hechizadas por toda la eternidad. Algunas, incluso, pierden su apariencia humana y pueden convertirse en animal o incluso en piedra. Su misión principal es custodiar tesoros y lograr que algún ser humano deshaga el encantamiento que las mantiene condenadas a vivir en el país de las hadas. Una de las muchas formas que existen para desencantar a un hada es presentarse donde esta esté la mañana de San Juan cargando diversas reliquias; también dicen que puede romperse el hechizo lanzando a la encantada alguna prensa junto a las doce de la noche de San Juan.

También existe la tradición de considerar que durante esta velada es posible acceder a ciudades intraterrenas (Cerro de la Estrella en Ciudad de México, por ejemplo, o Peña de Bernal en Querétaro) así como al reino de las Hadas. Sin embargo, hay que tener cuidado con tratar de acceder este día a aquellos espacios donde la leyenda señala la entrada a estos mundos, pues el tiempo en ellos corre de una forma diferente a la de nuestra realidad y lo que para ellos son minutos, en la Tierra podrían ser siglos… Todo es posible en la noche más mágica del año.

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