Lourdes Gómez / La noche de este martes podremos ver la llamada «Luna de Esturión», una súper Luna que se verá hasta un 14 por ciento más grande que en condiciones normales y un 30 por ciento más brillante. En noches como la de hoy es cuando nuestros antepasados rendían culto a nuestro satélite y llevaban a cabo rituales para atraer hacia ellos la magia de la Luna.
La luna, desde tiempos ancestrales, ha sido divinizada por todas las culturas que nos preceden. Además, nuestros antepasados no veían a la luna como algo inerte, pues humanizaban a nuestro satélite, convirtiéndolo en diosa. Sin, en Mesopotamia; Selene, Artemisa o Hécate en la antigua Grecia; Máni en la mitología nórdica; Coyolxauhqui para los aztecas o Tsukuyomi para los antiguos japoneses. Son algunos de los nombres que ha recibido la luna a lo largo de la historia, demostrándose con ello la enorme influencia que ha tenido y tiene en el ser humano.
En Extremadura, la tierra española en la que nací y crecí, perviven muchas creencias relacionadas con la luna, especialmente en el campo de la salud. Por ejemplo, se piensa que afecta mucho a las embarazadas, sobre todo en cuanto al parto. La consideración más popular es que en Luna Llena se producen más nacimientos, creencia que no ha sido probada científicamente pero que es defendida incluso por muchos profesionales de la medicina. Igualmente, existen frases que aluden a la influencia del satélite en el sexo de los bebés: “Luna menguante, parto semejante” -que significa que la madre tendrá un bebé del mismo sexo que el anterior si se pone de parto cuando la Luna está menguando-; y “Luna creciente, parto diferente”, que viene a significar todo lo contrario, cambio de sexo con respecto al hijo anterior, si el bebé nace en cuarto creciente.
Además, ¿Sabíais que los pechos se pueden “alunar”? Es lo que piensan muchos de nuestros mayores, que si los pechos de una madre lactante tienen rojeces y el niño no quiere mamar, están hechizados por la Luna. La solución es que la madre se proteja con amuletos, y el más especial es un collar de cuentas blancas y rojas. Ha sido usado por muchas madres extremeñas y el color de las cuentas viene a simbolizar la leche y la sangre de la Virgen María. Con ese amuleto invocaban -e invocan- a la Madre de Dios para proteger la fuente de alimentación de sus pequeños.
Y los niños, como todos los extremeños sabemos, también se pueden alunar. Quedan hechizados, según nuestras antiquísimas creencias, cuando pasan mucho tiempo mirando la luna; la consecuencia del hechizo es que no comen ni duermen. Entre los remedios para deshacer el embrujo estaría, fundamentalmente, poner en el cuello del bebé un amuleto en forma de media luna o de cruz. Nos cuenta el inolvidable Publio Hurtado en su obra fundamental “Supersticiones extremeñas”, que estos colgantes, para que tengan efecto, deben ser elaborados el día de la Ascensión de la Virgen, el 15 de agosto.
Otra medida de protección contra los hechizos de la luna es evitar tender la ropa por la noche, pues si la dejas tendida a la luz de la luna, cuentan muchos ancianos de la región, queda alunada. Por si acaso, para los bebés se recomienda que duerman con la ropa del revés, esto evitaría que las prendas alunadas afecten a los niños. Yo he sido una de tantas niñas extremeñas que han dormido con la ropa del revés para evitar estos desmanes lunares. Cabe destacar que estas supersticiones que siguen vivas en nuestra región han sido estudiadas, incluso, por el Grupo de Humanidades Médicas de la Universidad de Extremadura, quienes, en su momento, elaboraron un completo estudio sobre estas creencias.
¿Cómo se reza el alunamiento? Según la información oral que he podido recoger en nuestros años, en resumen lo debe hacer una mujer que tenga fe y debe hacérselo a alguien menor que ella. En teoría, debe aprender a hacer el ritual un jueves santo, y si lo pone por escrito, debe memorizarlo y después quemar el papel.
Se comienza el ritual santiguándose, rezando un padrenuestro y un avemaría (esto se hace tres veces). Se enciende una vela y al lado se llena un vaso de agua y se va haciendo señales de la cruz en los bordes del vaso mientras se rezan las oraciones (que a continuación voy a poner). Al terminar, con el dedo se derraman en el vaso tres gotas de aceite.
Oración contra el alunamiento:
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén. Cuando la Luna de Nuestro Señor Jesucristo por aquí pasó, el color de (nombre y apellidos del alunado) se llevó y el suyo quedó. Y cuando la Luna de Nuestro Señor Jesucristo por aquí volvió a pasar, el color de (nombre y apellidos del alunado) quedó y el suyo se llevó. Nuestra Señora bendiga a su Niño (o Niña) con flores de romero. Dios te crió, Dios te salvó, Dios te libre de quien mal te miró.
Al finalizar la oración es cuando se echan las tres gotas de aceite en el vaso. Si se juntan o se deshacen, la persona está alunada o tiene mal de ojo. El rito termina santiguándose nuevamente y rezando otra vez el padrenuestro y el avemaría. El agua del vaso no debe tirarse al suelo. Debe echarse a una maceta o bien por el desagüe. Este ritual se puede repetir cada tres horas si la persona está muy alunada.


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