La Maldición del Titanic

Lourdes Gómez – Millones de personas siguen minuto a minuto la misión de búsqueda y rescate del Titán. Este sumergible de la empresa OceanGate desapareció el domingo en el Atlántico Norte con cinco personas que se dirigían a explorar los restos del Titanic, a 3.800 metros de profundidad. Equipos internacionales de rescatistas trabajan contra reloj para encontrar al Titán, aunque aseguran que es una misión tremendamente difícil ya que, al momento de escribir estas líneas, a los tripulantes del sumergible les quedan unas 40 horas de oxígeno según los cálculos de los expertos.

Lo ocurrido con el Titán ha hecho que se vuelvan a recordar los rumores de maldición que siempre han rodeado la leyenda del Titanic. Fue la noche del 14 al 15 de abril cuando el infortunado transatlántico de la White Star Line se hundió tras chocar con un iceberg, y una de las leyendas urbanas más famosas asegura que la causante fue una momia egipcia.

La momia maldita

En el Museo Británico de Londres se expone la tapa de un ataúd perteneciente a una mujer de alto rango del antiguo Egipto, posiblemente una sacerdotisa de Amón. La momia perteneciente a este ataúd, se asegura que viajaba en el Titanic. El rumor, al parecer, lo extendió uno de los viajeros que no sobrevivió, William Thomas Stead, quien habló en el salón de fumadores del barco de la mala suerte que había causado esta momia a todos sus propietarios. Según Stead, el objeto iba a bordo del Titanic para ser entregado a su nuevo dueño, un multimillonario estadounidense.

A pesar de esta historia, en palabras del periodista Lorenzo Fernández Bueno, «los inventarios de la compañía británica eran meticulosos y no hablan de la momia, por lo que es más probable que nos encontremos ante una más o menos bien tejida leyenda urbana que frente a un hecho real».

El sueño premonitorio de William Thomas Stead

Sin embargo, sí que hubo algunos hechos previos al hundimiento del Titanic que se consideran hoy día como el preludio de la tragedia. Por ejemplo, al poco de su partida el 10 de abril de 1912, que tuvo lugar en Southampton, Inglaterra, un barco sin rumbo estuvo a punto de colisionar con el Titanic.

Los 2227 pasajeros se sentían seguros en el transatlántico de la White Star Line, el más grande y lujoso del mundo en aquellos momentos. El sentimiento de optimismo también invadía a la tripulación, motivo por el que, quizá, no hicieron demasiado caso a hechos puntuales como la desaparición de los prismáticos en la zona de vigilancia o los continuos avisos de peligro que, con frecuencia, enviaban barcos que navegaban por la misma zona, alertando de la presencia de un enorme banco de hielo del que se desprendían numerosos icebergs.

En la tragedia del Titanic perecieron 1622 personas, y una de ellas fue el periodista William Thomas Stead, el que habló de la momia egipcia. Una noche de 1982, 20 años antes de la tragedia, Thomas Stead soñó con un enorme barco que se hundía en heladas aguas tras chocar contra un gran trozo de hielo. Escribió una novela sobre aquella impactante pesadilla, donde aseguró que los pocos supervivientes fueron rescatados por un barco que existía en su época, el Majestic, y que además era capitaneado por Edward Smith, ¡quien 20 años después sería el capitán del único viaje del Titanic! Además, en palabras del investigador Bertrand Méheust, «unos años antes, dos videntes inglesas le habían pronosticado a Thomas Stead que moriría ahogado al atravesar el Atlántico en un viaje hacia Estados Unidos», como así fue, finalmente.

William Thomas Stead

Los pasajeros que decidieron no embarcar

También asegura la tradición que hubo personas que, a pesar de haber comprado el costoso billete para el primer viaje del Titanic, decidieron quedarse en tierra debido a enigmáticos sueños. Es el caso, según se cuenta, de Connon Middleton, quien diez días antes del viaje, soñó con un dedo de hielo que acariciaba al Titanic y le provocaba heridas que llevaban al hundimiento. Tampoco subió a bordo el dueño de la White Star Line, Morgan, ni el propietario del astillero que construyó el barco, lord Gird, ya que aseguran algunas crónicas que su mujer tuvo sueños que le llevaron a no querer subir a bordo del Titanic. Algo parecido ocurrió con los Wanderbright, un matrimonio que decidió no iniciar el viaje diez minutos antes de la partida, a pesar de que sus pertenencias ya habían sido llevadas a bordo.

El Titanic en el lecho marino

La enigmática novela Futility

En 1898, el escritor Morgan Robertson escribió Futility, una novela en la que narra, con asombrosa coincidencia, un naufragio idéntico al del Titanic. De hecho, hay quienes aseguran que Robertson era médium y que lo que describe en su obra fue una visión del Titanic que habría tenido en estado de trance. En su libro habla de un barco llamado Titán como la tecnología naval más avanzada del momento, un gigante concebido para cruzar el Atlántico Norte a toda velocidad, pero que finalmente colapsa una noche de abril al chocar con un iceberg. La mayoría de pasajeros mueren porque no hay suficientes botes salvavidas.

A raíz de los recientes acontecimiento sobre el sumergible de OceanGate, debemos reparar en el detalle del nombre del barco de la novela de Robertson: Titan. Es el mismo que el del sumergible perdido de OceanGate, y el mismo casi de Titanian, otro barco que en 1935 navegaba por el Atlántico Norte y estuvo apunto de chocar con un iceberg; pero un súbito presentimiento del tripulante William Reeves evitó la tragedia. Reeves nació la noche del 14 al 15 de abril de 1912.

La novela Futility fue concebida como una crítica al imperialismo británico, a la voluntad del hombre moderno de llevar al mundo hacia la catástrofe gracias a su tecnología. Es curioso que algo parecido esté ahora ocurriendo con otro Titan, en este caso el de OceanGate. Ojalá haya un final feliz como el del Titanian.

2 respuestas a “La Maldición del Titanic”

  1. Avatar de Xochitl Velázquez
    Xochitl Velázquez

    Buenas tardes, señora Lourdes.
    Muy interesante lo que nos cuenta en este artículo y en todos sus temas de misterio.
    Mi mamá y yo somos grandes admitadoras de usted y su esposo.
    Muchas gracias por compartir sus conocimientos con nosotr@s, los interesados en este tipo de temas.
    Saludos!!!

    Me gusta

    1. Muchas gracias a vosotras por ser parte de la familia yohanera ¡Bendiciones!

      Me gusta

Replica a Xochitl Velázquez Cancelar la respuesta